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Historia de los pioneros de la pesca costera marítima (primera parte)

5 abril, 2010

Recordando el 85º aniversario de la “Comisión pro socorro a los pescadores 

damnificados por el temporal” del año 1924 y del naufragio de 21 lanchas de pesca

POR IVES MARCELO GHYS

En este artículo queremos recordar
el 85º aniversario de creación
de la Comisión pro socorro
a los pescadores damnificados
por el temporal, acontecimiento por
demás importante en la vida de la
ciudad, y en particular para el gremio
de los pescadores.
Creo que pocos marplatenses están
en conocimiento de los hechos sucedidos
a partir del segundo día de abril del
año 1924, llegada de la sudestada, el
naufragio de lanchas que estaban en la
playa y sobre el muelle Lavorante y la
creación de la Comisión pro socorro a
los pescadores.
En el año 1946, Julio Cesar Gascón,
en su obra “Desde el arcón de mis recuerdos.
Mar del Plata anecdótico” reflexionaba
sobre la comisión y de ella se
toma un fragmento que cita “…para dejar
bien establecido que ese gesto munificente,
poco común, se debió a un
sentimiento fraternal de los argentinos
que no mereció jamás ni el reconocimiento
ni el menor recuerdo”.
A manera de reconocimiento, se
aporta una reseña histórica que comenta
los episodios más complejos por
los que pasó esta comisión.
A mi entender, esta historia conmovedora,
en que la violencia del temporal
produjo tantos sinsabores a los pescadores
de la Bristol, fue atenuada por la bondad
y solidaridad de la comunidad de
entonces. Algunas veces se mezclaron el
amor al prójimo, la mezquindad de
otros, y tuvo además héroes desconocidos
entre los pobladores, los mismos
pescadores y personal de Prefectura.
Los resultados son el fruto de una investigación
de más de cuatro años, escritos
con la mayor veracidad posible,
evocando con fidelidad, momentos en
la vida de los marplatenses, si bien para
muchos desconocidos u olvidados, bien
pueden motivar algunas nostalgias.
ASI COMENZO
LA SUDESTADA DE ABRIL
Era el día 2 del mes de abril de 1924, y
un inusual temporal azotaba las costas de
Mar del Plata, provocando importantes
daños materiales y pérdidas económicas
en numerosos comercios instalados sobre
la playa y costa, que posteriormente
se estimó en medio millón de pesos.
Asimismo, fue responsable del hundimiento
de 21 barcas de pesca que se
localizaban en sectores de la Playa Bristol
y en Punta Iglesia.
Las de La Bristol, que disponían de velas,
varaban en seco en la Playa de los Pescadores
y Playa Bristol. Las otras eran lanchas
con motor a explosión (petróleo
crudo o nafta) que se guarecían en las instalaciones
del ex Muelle Lloyd Comercial
Mar del Plata Sociedad de Navegación
a Vapor (1906), luego conocido como
Muelle Lavorante, concesionado en
1918 al ingeniero Vicente Lavorante.
Este suceso, grave para estos pescadores,
significó la pérdida total del capital
de trabajo de estos esforzados
hombres de mar, pues el temporal hundió
sus embarcaciones y con ellas sus
elementos de pesca.
¡Sólo había aflicción y desesperanza
entre los pescadores y sus familiares! Ya
no tenían sus herramientas de trabajo,
ni tampoco medios económicos como
para pensar en adquirir nuevas embarcaciones.
Ni siquiera formando cooperativas,
a las que ellos no eran afectos.
Fueron muchos los vecinos que pudieron
ver cómo las lanchas de pesca
fueron literalmente tragadas por el mar,
y cómo los propietarios de esas barcas,
contando con la ayuda de los Prefectos
locales, arrastraron varias hacia la playa.
Otros buscaron en las cercanías alguna
red de pesca, canastos de mimbre, líneas
de anzuelos, cabos, anclotes.
¡Cualquier elemento que los acercara a
sus objetos robados por el mar, y que los
mantuviera activos. No querían perder
la esperanza de volver a empezar, aunque
fuera luchando, como lo hicieron
sus antecesores en el año1888!
LA COMISION DE SOCORRO
A LOS PESCADORES
Afortunadamente, como nadando
en un mar embravecido, surge a la superficie
un grupo de notables vecinos
que, preocupados por la grave situación
de estos pescadores, deciden encontrar
la manera mas rápida y efectiva
de ayudarlos.
Y es así como entre los días 3 y 4 de
abril se constituye una comisión que
pasó a llamarse “Pro socorro a los pescadores
damnificados por el temporal”.
La misma se conformó con los vecinos
Julio César Gascón, Eduardo Peralta
Ramos, Bautista Etchegoren y José
Ventafrida.
Este comité logró ese objetivo en menos
de un año, y es así como se les reponen
las embarcaciones naufragadas
por nuevas unidades. Y lo destacable
fue que todas ellas fueron dotadas con
motor a explosión y escrituradas a sus
nuevos propietarios.
EL DESEMPEÑO DE LA
COMISION Y LA RECEPCION
DE LA COMUNIDAD
El esfuerzo realizado por la comisión
fue respaldado unánimemente por la
comunidad marplatense, que de muy
diversas maneras supo aportar su colaboración.
Tan sólo para dar unos pocos ejemplos
que reflejan la predisposición desinteresada
de estos ciudadanos, digamos
que hubo quienes participaron de
veladas artísticas, a través de la Agrupación
Artística Marplatense.
Algunos de los integrantes de esa asociación,
y que bien se merece recordar
en el tiempo, fueron: entre las damas: L
y A. Pozo. J Cerviño, A. Penisello, T. Talvi,
Ramírez, P. Orta, E .Repetto J. Eito.
Por parte de los caballeros, intervinieron
F. Espinosa, J. M Ucles, J. Orta, A. Sepúlveda,
J. Ucles, C. Panisello.
No sólo hubo quienes aportaron dinero;
también lo hicieron de maneras
muy particulares:
Aaron Bilis, un reconocido pintor de
la época donó para ser rifado un lienzo
al carbón representando una lancha de
pesca remolcada por caballos para ser
varada en la playa.
Tomás Vignolo donó una vaca y un
ternero para ser vendidos a favor de la
colecta. A título anecdótico, la rifa benefició
a María S. de Deyacobbi, quien
solicitó la extensión del certificado que
la hacía propietaria de esos animales.
Silvio Bellati, además de donar dinero
en efectivo, tuvo una actitud aún
mas humanitaria para con los pescadores.
A ellos ofreció sus servicios médicos
gratuitos, lo que seguramente era mucho
más importante que el dinero.
Dante Grassi, que tenía una taller naval
en el puerto, no cobró un solo peso
por los trabajos comenzados. Se trataba
de los motores recuperados de seis lanchas
hundidas en cercanías de la playa.
Para apreciar cómo la comunidad se
solidarizó con los pescadores, se supo
que hacia fines del mes de abril, la Comisión
había recolectada $ 51.541.
Era una cantidad de dinero importante,
máxime por haber transcurrido
menos de un mes.
Pero si se analiza en su conjunto el resultado
de la colecta, nos encontramos
con sorpresas quizás nunca imaginadas:
Hubo instituciones y personas que
desde puestos importantes en Mar del
Plata y Buenos Aires tenían mejor capacidad
económica para contribuir, y no
lo hicieron. ¡Muchos prometieron ayuda,
pero pocos lo hicieron realidad! Personas
ricas, que esquivando el cuerpo,
llegaron a argumentar con el pretexto
de la suscripción, que con tantos pedidos
“los esquilmaban y estaban acobardadas”.
¡Era un buen argumento para
no brindar ayuda!
Otro ejemplo poco alentador se dio
desde el Banco de la Nación ¡Sus autoridades
prometieron una importante
contribución, y tiempo después desde
la Tesorería del mismo notificaron que
sólo se suscribían con 100 pesos.
Desde el FCC del Sud se tuvo poca
respuesta favorable, considerando que
la colonia pesquera al perder 22 embarcaciones,
también disminuiría el volumen
de pescado -ya que por esa empresa
se transportaba pescado fresco-.
En cuanto a la ayuda que pudieron
brindar las autoridades locales, desde la
Municipalidad de General Pueyrredon,
curiosamente, fue limitada. En los
comienzos de la colecta, muy poco después
de finalizado el temporal, se hablaba
de contribuir con 10.000 pesos.
Después de todo se trataba de los pescadores
que trabajan en este Municipio, y
con su trabajo contribuían con él.
Se estima que para ese año, la Municipalidad
contaba con un presupuesto
de alrededor de un millón y medio de
pesos. ¡Finalmente el aporte a esta noble
causa solo alcanzó a 2.000 pesos!
Pero un caso por demás curioso e incomprensible
lo constituyó la Sociedad
de Pescadores, con base en el puerto
de ultramar, que no se había hecho
presente y que tan sólo se puso a disposición
de la misión. Como lo cita Julio
Cesar Gascón (1946), que reflexiona e
invoca:”…que por razones de solidaridad
y compañerismo le imponían este
deber… Hoy por ti, mañana por mí”.
En esta reseña queda evidenciada la
importancia y el respeto que la ciudadanía
marplatense profesaba al gremio
de la pesca, ya que estos hombres de
mar, italianos inmigrantes, se habían
integrado a la comunidad.
En tanto, continuaban existiendo
los poderosos que pensaban que la
Playa Bristol y sus instalaciones les
pertenecían, constituyendo estos
pescadores y sus embarcaciones un
estorbo para su descanso y recreación.
¡Ese pensamiento no era nuevo,
ya que estuvo presente en el balneario
antes del año 1900!
En un tema a tratar próximamente,
demostraré que la erradicación de las
lanchas y sus pescadores siempre fue
preocupación de grupos elitistas, preparados
y expectantes a ejecutarlo en el
momento adecuado.
Julio Cesar Gascón fue recordado por
la comunidad que tuvo el privilegio de
tenerlo como historiador, pues vivió su
infancia en este balneario, contribuyendo
a su desarrollo. Cumplió funciones
públicas en el orden local, ya como
intendente, como comisionado escolar,
concejal y consejero en reiteradas
oportunidades. Su pluma supo estar en
el periodismo, en los libros y sus palabras
en conferencias, siempre exaltando
a su querida Mar del Plata.
¡Es realmente llamativo que después
de la entrega oficial de las lanchas a los
pescadores, acontecimiento que ocurrió
a principios de1925, a la fecha de
este 85 aniversario, no hubo Institución,
sea oficial o privada, que haya realizado
algún acto recordatorio en homenaje
a la labor realizada por la comisión
que nos ocupa!
Pero quizás resulte aún más curioso
que a 85 años de la Sudestada que azotó
nuestras costas, el Gremio de la Pesca –
que fue el directo beneficiario-, tampoco
efectuó reconocimiento alguno.
¡Es como si los pescadores, al irse definitivamente
de la Playa del Bristol -sitio
desde donde por primera vez salieron
a pescar en 1888-, pusieron un
manto de olvido una vez radicados definitivamente
en los alrededores del
puerto de ultramar.
La sudestada de abril de 1924 debería
ser una fecha muy particular para los
pescadores. Pierden 21 embarcaciones,
y con ellas sus elementos de trabajo, y
es mediante una colecta popular que
lleva a cabo esta comisión de notables
vecinos, que se les reponen la misma
cantidad de barcas.
ALGUNAS REFERENCIAS
TECNICAS SOBRE LAS
EMBARCACIONES HUNDIDAS
Al momento del temporal convivían
tres tipos de cascos con diferentes características
constructivas:
1) Botes con cubierta o lanchones:
proa y popa simétrica; una eslora no mayor
a siete metros; manga de 2.50 m, y un
puntal de 0.80m. Un mástil que arbolaba
una vela latina, y en la proa un botalón,
-a veces reemplazado por un remopara
arbolar una vela foque. Timón de
barra, alto y desmontable. Todas disponían
de dos remos para bogar en ausencia
de viento. Eran botes muy pesados, y
sólo podían salir pescar con mar calmo.
2) Botes abiertos: de unos cinco metros
de eslora; manga 2.00 m, y 0.60 m
de puntal. A pesar de ser botes sin cubierta,
disponían de mástil de “quita y
pon”, para arbolar una vela cuadra. Timón
de barra, alto y desmontable. Disponían
de un par de remos.
3) Lanchas a motor: de unos siete
metros de eslora. Se estima que las dimensiones
de la manga eran de 2.20 y
puntal de 0.90 m. Las referencias señalan
que tenían motores a explosión (a
nafta o petróleo crudo), con dos y posiblemente
algunos con cuatro cilindros.
Varias tenían una potencia de entre
8-10, una de 12 y dos de ellas 14 HP.
No hay referencia ciertas sobre las
marcas de esos motores, siendo probables
los signos comerciales: “Bolinder”,
“H.M.G”, o “Thornycroff”.
Veteranos pescadores como Carlos
Ghys, Pedro Barcio, Antonio Giuliano,
y un destacado carpintero de ribera, Federico
Contessi, recordaban que en los
meses de otoño e invierno, algunos de
estos motores requerían ser calentados
con fuego antes de ponerlos en marcha,
utilizando una estopa impregnada
en querosén.
Esta es quizás una característica más
recordada entre aquellos trabajadores
del mar, y fue trasmitida oralmente entre
los inmigrantes pescadores que llegaron
a esta ciudad entre los años
1930/1950.
LANCHONES A VELA LATINA,
BOTES SIN CUBIERTA,
Y LANCHAS CON MOTOR A
EXPLOSION EN LA PLAYA
BRISTOL Y PUNTA IGLESIA
Resulta de interés señalar que la mayoría
de los historiadores que han escrito
sobre los pescadores y el puerto de ultramar,
señalan que es a partir del año
1917, al habilitarse la Dársena de Pescadores
que es la parte más resguardada
del puerto, estos hombres de mar se
trasladan con sus lanchas de pesca y se
asientan en la zona portuaria.
Lo que a continuación se escribe es
información prácticamente desconocida
para la gran mayoría del público. Y
así lo interpreto pues a la fecha de presentar
este artículo, no hay historiador
que haya escrito sobre el mismo y su
vinculación con los pescadores.
Para fines del año 1916, la Comisión
de la Rambla había dispuesto la suma
de 2.000 pesos para ser destinada a sufragar
los gastos que demandaría el
traslado de los pescadores de Playa Bristol
a la banquina de pescadores, que
aún estaba en construcción en el puerto
de ultramar.
Hubo visitas de autoridades provenientes
de Buenos Aires interesados en
hacer efectivo este traslado. El sector
costero a Playa Bristol necesitaba ser
mejorado para mantener las características
de balneario turístico, y sitio de recreación
para los aristocráticos.
Hacia fines del año 1917 regresó a
nuestra ciudad José León Suárez, quien
se desempeñaba como director general
de Ganadería y Pesca de la Nación. Su
visita era por demás importante, pues
había convenido al traslado de lanchas
de pesca, sus galpones, cocinas y otros
elementos, hacia la zona del puerto de
ultramar. Pero previo a ello lo consultaría
con los ingenieros.
Suárez notifica al gremio pesquero
que en la banquina aún no terminada,
se llevara a cabo trabajos que permitan
que el pescado desembarcado desde las
lanchas, pueda desembarcarse con facilidad
hasta los vagones.
Pero a espaldas de esta gran idea de
ayuda a los pescadores, y la promesa de
un mejor sitio de trabajo se enmascaraba
un proyecto ambicionado desde hacía
varios años: “Completar el plan de
embellecimiento de todos los parajes
cercanos a la playa”. Los parajes a que se
hace referencia, se conocerían como el
“Paseo Gral. Paz”.
Es importante destacar que al momento
del temporal de abril de1924, en
la Playa Bristol y Punta Iglesia, aún permanecían
en actividad unos 15 botes
con cubierta o lanchones que arbolaban
vela latina y foque, y al menos unos
5 botes sin cubierta, que disponían
un mástil de “quita y pon” y una pequeña
vela cuadra. Eran las últimas embarcaciones
a vela del contingente llegado
a este paraje hacia fines del siglo
XIX y principios del XX.
Se desconoce cuántas de estas embarcaciones
aún varaban en seco sobre
la Playa de Los Pescadores, o en la Playa
del Bristol, y si algunas de estas se resguardaba
sobre el muelle Lavorante, o
bien permanecían amarrados a flote a
los pilotes de su estructura, al momento
del temporal.
Si nos guiamos por la información
que obra en el Primer Censo de la Actividad
Pesquera Nacional, referido al
Potencial Pesquero del Litoral Fluvial y
Marítimo, y que fue realizado a fines
del año 1920 por el Ministerio de Agricultura
de la Nación y con la colaboración
de Prefectura General de Puertos,
este nos brinda una idea de la composición
de la flota pesquera de Mar del Plata
de entonces.
La planilla censal del año 1920, cita
para el puerto de Mar del Plata un número
importante de pesqueros: 118
embarcaciones a motor, con un tonelaje
total de 472 TM; embarcaciones a vela:
25, con un tonelaje total de 105 TM,
además de 10 botes a remo.
No obstante que el temporal ocurrió
cuatro años después de realizado este
censo, es posible que en este corto lapso
de tiempo se pudieron incorporar a la
actividad o bien haber dado de baja
cierto número de embarcaciones, los
datos del censo son de mucha utilidad,
ya que sirven para comparar n
Agradecimientos:
Roberto Cova, René Bilbao,
Archivo Museo Histórico Municipal.   

  

 

 

Algunas lanchas que se alojaban sobre el muelle Lavorante. En la misma 

secuencia se ve como una pequeña embarcación a vela de “quita y pon”. 

 

   

Grupo de embarcaciones que convivían 

en 1924: botes con cubierta y vela latina 

y foque, botes abiertos a remos 

y lanchas con motor a explosión. 

 

Abril 1924. Playa La Perla. Un pescador trata de rescatar 

su lancha hundida. Varios de esos intentos fueron realizados 

por pescadores y seis embarcaciones se sacaron a la playa. 

Fuente: Diario La Capital, Cultura, 22/03/2009 

Gracias a Daysi de www.mardelplatawebcam.com.ar por habernos hecho conocer este material!!

 

 

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One Comment leave one →
  1. Luna permalink
    5 abril, 2010 15:46

    Daysi : Gracias por este informe!
    Rodrigo: Excelente!

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