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Historia Estado, gremios y hoteles. Mar del Plata

7 abril, 2010

historia social y urbana, ciudades turísticas, tiempo libre, ocio,
turismo social, hotelería, hotelería sindical.

Surgida como reducto veraniego de las clases dirigentes porteñas, Mar del Plata
comenzó paulatinamente a abrirse hacia franjas sociales diferentes de las
tradicionales en un proceso que cobró mayor intensidad en el mediodía del siglo,
cuando se bosqueja el balneario de masas contemporáneo.
El estudio de la trayectoria de la hotelería en la ciudad turística Mar del
Plata que pretendemos exponer en este artículo permitirá visualizar ciertas
problemáticas de mayor alcance que atañen a la conformación de un balneario
de masas y al acceso de vastos sectores sociales al disfrute del tiempo libre.
A lo largo de este trabajo trataremos de mostrar, en el contexto de la
difusión del ‘turismo social’, las vinculaciones de esta actividad socio-comercial
con otras centrales del balneario, como la denominada ´de la construcción’ y,
más adelante, el fenómeno de la hotelería sindical.
En consecuencia, el tratamiento será desplegado en dos órdenes: por una
parte, se abordarán las características del hospedaje privado y sus conexiones
con el desarrollo de la industria de la construcción. Por otra, nos centraremos en
el curioso proceso de la hotelería de las organizaciones sindicales.

I. El itinerario de la hotelería privada

A fines del siglo, Mar del Plata adquiere el perfil definitivo de un lugar de
veraneo, quebrando el supuesto destino esencialmente agropecuario de los
pueblos fundados en la línea de la frontera sur. En la literatura de la primitiva
historia del balneario, dos acontecimientos marcaron ese cambio de rumbo: el
arribo del ferrocarril en 1886 y la inauguración, dos años después, del Bristol
Hotel. Desde entonces, la ciudad fue escenario de un prolongado cuadro de
transformaciones que hicieron que esa primera ‘villa balnearia’ de la élite se
abriera velozmente a otros grupos sociales, configurando la ´ciudad turística´ de
los veinte y los treinta hasta arribar a la Mar del Plata ‘de masas’ que perdurará
hasta los ochenta.1 La historia de la hotelería formó parte del aludido proceso,
aunque no de una manera lineal: iniciadora e impulsora en los comienzos, se
ensancha notablemente con la primera ampliación urbana hasta lograr un
equilibrio y reconvertirse con el arribo del turismo masivo. Se puede
argumentar, entonces, que su desarrollo, durante las primeras décadas, estuvo
muy asociado al del balneario.
Durante el transcurso de la ´estación balnearia´ exclusiva, el hospedaje
fue esencialmente de gran lujo con los emblemáticos Grand Hotel, Bristol Hotel,
Hotel Royal, Saint James, Centenario y La Perla, entre los más destacados. El
primero fue el Grand Hotel, edificado por la familia Luro; en 1888 abrió sus
puertas el Bristol Hotel . Les siguieron el hotel La Perla (1892), en las
instalaciones de la rambla de madera de la denominada “Sección Norte”, luego
barrio La Perla, el Hotel Royal en 1907 y los hoteles Saint James y Centenario
(1910) sobre la Playa de Ingleses.
¿Cómo eran aquellos primeros hoteles? Grandes edificios con salones de
baile y juegos, muchas habitaciones, con alas especiales para alojar al personal
de servicio y tres o cuatro comedores, eran ocupados por los ‘veraneantes’
durante los meses estivales.2 Entre otros, el Bristol Hotel fue el mayor
exponente de aquella primera imagen de la ciudad turística. El Bristol fue
construido por José Luro (hijo de uno de los pioneros de Mar del Plata) en 1888.
Su inauguración constituyó un ‘acontecimiento social’ de la época; entre los
participantes se hallaban Dardo Rocha, Carlos Pellegrini (Vice-Presidente de la
República), Máximo Paz (Gobernador de la Provincia de Bs.As.), Emilio Bunge y
Bartolomé Mitre. 3 En aquellos años este hotel y la rambla homónima
constituyeron los máximos protagonistas ‘sociales’ de la ‘belle époque’, cuya
estrella comienza a languidecer, sintomáticamente, cuando se inicia la
transformación del turismo, volcándose hacia un carácter social. La fecha de la
última cena del Bristol tiene un significado premonitorio: 1944… 4 Su clausura
será representativa de un proceso que engloba a gran parte de la hotelería de
lujo instalada en la ciudad. No obstante, el fenómeno de aparición de un
hospedaje más accesible viene de tiempos precedentes cuando el espectro de
hoteles se amplía. Ya en 1935, las estadísticas hablan de seis categorías, a las
que se suman las pensiones, encontrándose un nivel de consumo de mayor
proporción en las categorías intermedias. Este dato representa -junto a muchos
otros- la entrada de nuevas clases sociales, más amplias y vastas, al disfrute del
tiempo libre. En paralelo con estas pautas cuantitativas, existe una pluralidad de
testimonios de diferente índole, que dan cuenta del proceso que estamos
analizando.
El objetivo de emprender un estudio de esta actividad económica está
dado por su estrecha vinculación con el proceso del veraneo en Mar del Plata. A
lo largo de este trabajo trataremos de mostrar el hilo conductor subyacente: el
fenómeno del turismo social, lejos de otorgar el impulso esperado a la hotelería
tradicional, trajo aparejado un cierto desplazamiento. Su privilegiado lugar fue
ahora compartido con la compra y/o alquiler de departamentos primero y, más
adelante, con la hotelería sindical.
En este sentido, consideramos que a partir de la definición de un perfil ‘de
masas’ de Mar del Plata la actividad que giraba en torno al consumo de la
residencia turística, tal como estuvo concebida a principios de siglo, tomará otros
caminos. En efecto, justamente cuando comienza a desplegarse un mayor auge
de ingreso de veraneantes, la hotelería privada inicia su ciclo de reconversión
cuyo signo más evidente fue la declinación de la hotelería de lujo.
Las cifras de entrada de pasajeros a Mar del Plata (ver cuadro Nº 4)
indican un alto incremento en el número y porcentajes de entrada de turistas
entre 1930 y 1945 y en una escala aún ascendente en las décadas siguientes,
como también el estrechamiento en los días de vacaciones. La hotelería si bien
acompañó dicho crecimiento, no lo hizo en una misma proporción, dado que los
visitantes apelaron a otras formas de consumo. La ampliación social de la
emigración estacional fue acompañada por una modificación de los hábitos de
consumo: los lugares de hospedaje puestos a elección de los veraneantes se
diversificaron. La hotelería tradicional debió compartir su espacio con los
departamentos, el hospedaje estatal y el gremial. Las primeras señales
evidentes de estos cambios -y sus efectos- se palparon a fines de los ’50 cuando
decae la construcción de hoteles nuevos, un alto porcentaje es demolido y otro
es reconvertido en ‘propiedad horizontal’.
¿Cuáles fueron los síntomas de esta transformación en las rutinas del
consumo? Hasta esos años, el turismo siempre había sido un jugoso negocio
para los hoteleros. Por una confluencia de motivos -que requiere un estudio
específico- el crecimiento del poder adquisitivo de las clases medias, la política
de vivienda del gobierno peronista (manifiesta en dos vértices, la Ley de
Alquileres y de Propiedad Horizontal) y las modificaciones en los gustos, los
turistas que arriban a Mar del Plata desdeñan paulatinamente el uso del
tradicional ‘servicio’ del hotel, embarcándose tras el sueño de ‘adquirir un
departamento’. Así tiene lugar, el llamado boom de la construcción que desplaza
poco a poco del mercado turístico a la hotelería de tipo tradicional.
En efecto, hasta fines del cuarenta, la difusión del turismo estuvo
asociada con esta actividad económica, aun cuando siempre existió el mercado
inmobiliario como uno de los rubros de competencia que amenazaba con
sustraer ese lugar de privilegio. El esquema era simple: como en las épocas de
oro, los nuevos veraneantes debían ser alojados en hospedajes, ahora de
inferior calidad, pero con un sistema de comercialización similar. Este intento
se halló mediatizado por el surgimiento de nuevas formas y oportunidades:
para aquellos de ingresos menores se comienza a montar un sistema de
turismo social (subvenciones, colonias de vacaciones, hoteles sindicales) y para
las clases medias recién llegadas, surge la posibilidad de adquirir una propiedad
en la ciudad junto al mar. La sanción de la Ley de Propiedad Horizontal en 1948
dio un espaldarazo a dichas tendencias y los aludidos sectores eligieron orientar
su ahorro hacia la compra de bienes inmuebles. El flamante gobierno surgido
del golpe de 1943 sanciona un decreto que dictamina la rebaja de los
alquileres, prórroga los contratos, paraliza los juicios de desalojo, creando la
Cámara de Alquileres. Cinco años después es aprobada la Ley de Propiedad
Horizontal que dispone en su artículo primero: “Los distintos pisos de un
edificio o los distintos departamentos de un mismo edificio o departamentos de
un edificio de una misma planta, que sean independientes y tengan salida a la
vía pública, directamente o por un pasaje común, podrán pertenecer a distintos
propietarios”. 5
La ciudad fue, en los veinte años que van del ’50 al ’70, el escenario donde
se construye más del cincuenta por ciento del parque habitacional actual. Así, el
70% del casco céntrico es demolido para dar lugar a los edificios de propiedad
horizontal. Los lotes del área presentan un promedio de tres intervenciones que
abarcan desde la construcción inicial de la primera vivienda (en general casachorizo),
su modificación como residencia estival y, por último, la demolición y
construcción de edificios de altura cuyo destino más seguro era el de funcionar
como vivienda turística. Asimismo, solamente en cinco años, entre 1957 y 1962,
desaparecen del área céntrica 40 hoteles y en su lugar se levantan edificios de
10 y 12 pisos, que son convertidos en propiedad horizontal. 6 En los años
sesenta se consolida una infraestructura de considerable interés en torno a la
venta y alquiler temporario.
Durante la segunda mitad de los años cincuenta, se construyeron miles de
departamentos ocupados por el turismo en ascenso que iba conociendo Mar del
Plata. Este ritmo condujo a que en 1970 se alcanzara la cifra cercana de
cincuenta mil departamentos desocupados, llegando a los ochenta mil, diez años
después.7 Sus ventas originaron rápidas y cuantiosas fortunas, hasta el punto
de que el gobierno determinó que “…no se puede ganar más de un 20% en el
negocio de la propiedad de altura”, otra disposición que quedó como letra
muerta, nunca cumplida. El rentable negocio intensificó la especulación
inmobiliaria y el crecimiento vertiginoso de los intermediarios (comisionistas y
martilleros), quienes obtenían jugosas comisiones y ganancias. El relato de una
turista sobre los avatares originados por la adquisición de un departamento que
ofrecemos a continuación no era excepcional. La vivienda formaba parte de un
edificio de 70 unidades, 15 oficinas y 9 locales, en pleno centro de Mar del Plata
que, a pesar de estar totalmente vendido y habilitado desde hacía más de tres
años: “No tenía planos aprobados de acuerdo a obra y por ende no tenía Final
de Obra, ni planos, ni subdivisión, nunca se habían pagado impuestos
municipales, ni territoriales, ni cuotas de agua corriente, por lo tanto no habría
escrituración, ya que aunque queríamos pagar impuestos, no podíamos”.8
Paralelamente, tiene lugar un rebrote en la venta de lotes. La difusión de la
fantasía y moda por ser ‘propietario en Mar del Plata’ trajo aparejado la
valorización de la tierra y la emergencia de inversores privados en esta área
económica con la consecuente multiplicación de agentes inmobiliarios por
doquier. Este incremento no sólo se manifiesta en el radio céntrico sino también
en sus alrededores, con el loteo de los terrenos, donde los trabajadores fueron
construyendo sus viviendas.
La difusión del uso de los departamentos como ‘residencia turística’ y la
presión de sectores menos beneficiados -como los hoteleros y los comercianteshicieron
que en 1972 la Municipalidad decretara la “Reglamentación de
Departamentos Residenciales’ por la cual se adjudica esta denominación a todo
establecimiento que posea unidades de alojamiento donde se presten servicios
de hospedaje y se provea a los huéspedes de servicio de ropa de cama y de
limpieza. Debía asimismo someterse a similares disposiciones a las vigentes para
la construcción de edificios de hoteles y cumplir, como estos, las normas del
Registro de Pasajeros. 9
La consecuencia urbana más visible de este complejo cuadro fue la
definitiva caída del tradicional barrio veraniego que rodeaba a la playa Bristol
para dar lugar a la ciudad actual; sus fastuosas residencias fueron reemplazadas
por los rascacielos que impiden la visión del mar. La Plaza Colón y sus aledaños
fueron el epicentro de este movimiento que se propagó luego a otros puntos de
la ciudad. Aquellos lotes de escaso frente, insuficientes para la antigua ‘casa
chorizo’ fueron aun más ineptos para localizar edificios de altura. Como resultado
de este proceso, la ciudad de Mar del Plata –su área céntrica y residencial- alojó
una importante cantidad de viviendas pertenecientes a personas no residentes,
en grado tal que el 40% de los domicilios particulares se encontraban
desocupados el día del censo. 10 Esta cifra puede hacer suponer a un lector
desprevenido que la población de Mar del Plata gozaba de un superávit de
viviendas. Ello no es así: un tercio de las viviendas ocupadas albergaba a no
propietarios. Al respecto, mientras el número total de viviendas particulares del
Partido aumenta casi un 48% y las viviendas ocupadas un 28%, el crecimiento
de las viviendas particulares desocupadas entre 1970 y 1980, es del 91%, lo que
evidencia un ensanchamiento del consumo de propiedades en forma masiva con
fines de inversión. De forma tal que la incidencia porcentual de viviendas
desocupadas pasa del casi 31% en 1970, al 40% en 1980. A su vez, el censo de
1980 constata que Mar del Plata cuenta con cerca de 79 mil viviendas
desocupadas, de las cuales 48.000 se concentra en el área céntrica, lo que
implica que el 60% del parque desocupado se localice en una superficie
aproximada de 290 manzanas. A su vez las estadísticas municipales de ese año
señalan que un 13,8% de la capacidad turística estaba ocupada por la hotelería,
mientras que un 76%, por la vivienda (propia o alquilada). 11
En cuanto a la evolución del régimen de tenencia de la propiedad inmueble
son pocos los datos obtenidos. Mientras que en 1960 los propietarios
representaban un 59% y los inquilinos un 32,25, para 1980 los primeros ocupan
un 66% y los locatarios han descendido a un 20,6. Estos parámetros serían
semejantes a los casos de la Capital Federal y la ciudad de Córdoba. El resto de
las ciudades argentinas importantes registra un menor número de inquilinos. 12
Al aludido fenómeno de difusión de la adquisición de departamentos, la
actividad hotelera se vio afectada por ´otros males´, en la visión de sus
empresarios. Ellos fueron -según denunciaban- el acoso impositivo, la presión
fiscal provincial y nacional y el costo de los servicios y tasas; mientras que otras
actividades conexas gozaban de un gran respiro, como en el caso de la hotelería
sindical, los empresarios señalaban:
“Se nos priva del gobierno de la ciudad, se arranca con su autonomía,
disponiendo de sus propios dominios (…), plantándonos el Casino en
propio terreno municipal, arruinando lo que fue el magnífico Paseo General
Paz, privando de perspectiva a las calles que conducían al mar (…). Viven
en la creencia de que todo cliente es un potentado. Ignoran que pasando
cierto límite el obrero, el pequeño comerciante, el pequeño empleado no
puede veranear. Por su parte el gobierno quiere hacer turismo social y
piden a los hoteleros que hagan precios más baratos, para que el obrero
pueda veranear en tanto alienta a los gastronómicos en peticionar
reclamaciones para que ese turismo se haga imposible (…) Si quieren
hacer turismo social (que ya existe desde hace mucho) que se los
traiga en baja temporada”. 13
A fines de los cincuenta, los empresarios aseguraban que incrementos
impositivos de alrededor de un 500% (sic) perjudicaban fuertemente su
actividad económica. Estos aumentos fiscales y de los servicios (aguas, gas,
electricidad) se daban en momentos en que la curva de la demanda de plazas
hoteleras iba en paulatino descenso, un problema oculto tras las cifras ‘records’
de ingresos de turistas.
Por añadidura, se denunciaba una competencia desleal entre el Estado y la
actividad privada. Para los empresarios, el complejo Chapadmalal y los hoteles
gremiales habían “desvirtuado su función original” pues, además de gozar de
grandes privilegios (exenciones impositivas y de servicios) y de no cumplir con
“los principios más elementales prescritos en los convenios de trabajo”, eran
comercializados como empresas privadas. Similar situación mantenía el Hotel
Provincial, edificado por el gobierno bonaerense de Manuel Fresco en la década
anterior, el único hotel estatal de Mar del Plata.14 Estas circunstancias llevaron,
según esta denuncia, a la desaparición de 1.560 plazas en la ciudad sobre un
total de 2.160 en el conjunto de la zona atlántica. 15
La prensa también daba cuenta de la percepción de un clima de crisis:
“Hoy día resulta antieconómico la explotación de un Hotel, puesto que no
reditúa de acuerdo con la inversión (…) cada vez se prefiere más el
departamento ya sea comprado o alquilado”. 16
“Para nadie es un misterio que la hotelería marplatense, uno de los
principales pilares que cimentaron la fama del balneario, se encuentra en
grave crisis, agudizada día a día por nuevos y serios problemas”
“En cinco años desaparecieron -como consecuencia del auge de la
propiedad horizontal- 42 hoteles con 2049 habitaciones. En ese lapso no
se construyó un solo establecimiento con servicios integrales y muchos
están estudiando su supresión; si se quiere contar con el aporte del
turismo interno hay que concretar soluciones con la concurrencia del
Estado: préstamos de fomento a largos plazos, bajos intereses y
desgravaciones impositivas de todo tipo.(…) Es cierto que está el
fenómeno de la propiedad horizontal, pero la hotelería marplatense ha
disminuido su calidad. Los pasajeros que antes se dirigían a los grandes
hoteles no han sido absorbidos por otros”. 18
Si bien no contamos con un análisis específico del sistema impositivo y
siendo factible que las imputaciones formaban parte de las cotidianas querellas
de los empresarios, lo cierto es que una proporción de hoteles fueron demolidos
y los de mayor categoría tendieron a achicarse, preludiándose la transferencia de
alguno de ellos a las organizaciones sindicales. En 1964, por una nueva ley (nº
6876), se grava al turista que se hospeda en Hoteles de Categoría A y B con un
3% al consumo, lo que ayuda a profundizar la tendencia a su desaparición. Los
propios socialistas, a través de su prensa, caracterizaban al Estado como gestor
de una política hotelera improvisada y empirista.
Como corolario final, en el transcurso de la autodenominada “Revolución
Argentina”, se abordaron ciertas iniciativas vinculadas a la problemática turística,
como parte de un programa que el gobierno de facto del General Onganía calificó
como ´modernizador´. Una de ellas fue el intento de ´preparar a la Argentina´
para la competencia en el mercado turístico internacional. Para lograr este
objetivo, se debía contar con una infraestructura altamente compleja de la que
el país carecía: hoteles de cinco estrellas, aeropuertos internacionales, óptimos
servicios de transporte, etc. El reconocimiento de estas faltas originó la sanción
de un decreto por el que se otorgaron amplias facilidades para la edificación de
hoteles de primera calidad, inexistentes en la Argentina. Llamativamente (o no),
quedaron excluidos de las áreas de privilegio los únicos centros turísticos más
populares: Mar del Plata y Córdoba.19
Los dueños de esta iniciativa habrán evaluado y negociado los motivos de
la decisión. Lo concreto fue que para Mar del Plata termina finalmente el sueño
de ser también sede de un turismo internacional -que desde las épocas de
Fresco se venía añorando- y de lograr el retorno de los veraneantes de altos
recursos, únicas formas posibles, en palabras de los comerciantes, de recuperar
algo de los ´años de gloria´. Una proporción nada despreciable de testimonios
orales de hoteleros y comerciantes coinciden en una frase: ´El peronismo
acabó con Mar del Plata. Cundió el pánico; espantó a los ricos, que eran los que
nos daban de comer´.20 No casualmente, ambos centros vacacionales se
estaban convirtiendo en focos de desarrollo de la hotelería sindical, en gran
parte por los beneficios que el propio gobierno militar otorgará al sindicalismo
peronista. La presencia de Augusto Timoteo Vandor y José Alonso presidiendo
una comitiva de sindicalistas en el acto de asunción del General Onganía,
avalando el golpe que derrocó al gobierno democrático de Arturo Illia y los ecos
de la célebre frase del General Perón desde el exilio español, en su quinta Puerta
de Hierro “hay que desensillar hasta que aclare”, parecía dar sus frutos, aun en
terrenos insospechados.
II. El imaginario de un turismo masivo y obrero: la llegada de una
hotelería sindical
La llamada ‘hotelería gremial’ tuvo su origen durante las primeras
presidencias peronistas en sintonía con las consignas de ‘turismo obrero’ y
‘turismo social’ y acompañando los incipientes pasos en la reglamentación legal
de las cuestiones del tiempo libre. De esta manera, se comienza a diseñar un
dibujo de nuevas formas y prácticas recreacionales que comprendieron al Estado
y algunas instituciones (iglesia, gremios) que estimularon la instalación de
‘colonias de vacaciones’ y la adquisición o alquiler de hoteles sindicales. El
conjunto de este proceso marcó el fenómeno del hospedaje gremial en la ciudad
balnearia.
Ahora bien, ¿cuáles fueron los principales pilares sobre lo que se apoyó la
a) La conquista del turismo social
Con el acceso al poder del peronismo sobrevino la novedad de la puesta en
marcha de un diseño recreacional bajo el lema del turismo social. Esta consigna,
incorporada al programa reivindicativo del Justicialismo, publicitaba fomentar el
conocimiento del extenso territorio del país, buscando ensanchar el horizonte
particular de los ciudadanos, antes limitado a su pueblo o ciudad, e incentivar la
idea de Nación asociada a un estado intervencionista. El ocio popular figura entre
las importantes iniciativas tendientes a promover un mejor aprovechamiento del
tiempo libre de los trabajadores, empleados y estudiantes, mediante giras
económicas, viajes populares, colonias de vacaciones, campamentos colectivos,
como también la realización de viajes para maestros y empleados, hombres de
ciencia, artistas, etc. Era la idea de una Argentina más vertebrada entre su
diversidad regional, la que se ponía en marcha. 21
En este sentido, como punto de partida se trazan las líneas que perfilan
la intervención estatal en las cuestiones relativas al tiempo libre. Algunas de
ellas son novedosas y otras no. El propio término es aplicado legalmente por
primera vez, aunque había antecedentes en el llamado ‘turismo económico’ o
en el dirigido a sectores de menores recursos, implementado principalmente
en los años treinta por el Estado Nacional y por algunas administraciones
provinciales, en especial en la provincia de Buenos Aires durante la gobernación
de Manuel Fresco. Por eso, el programa del ocio peronista consolidó líneas
iniciadas previamente. Con estos antecedentes, en la etapa 1943/55, el diseño
de un proyecto de turismo social se apoyó en tres modos vinculados entre sí: el
concentrado en las COLONIAS DE VACACIONES y/u HOTELES administrados
por la poderosa organización de ayuda social creada por la esposa del General
Perón, la FUNDACION EVA PERÓN (Chapadmalal en Mar del Plata, Embalse-Río
III en la provincia de Córdoba y Mendoza), los contratos/convenios de ésta con
los gobiernos provinciales con la esfera privada para albergar gratis a
contingentes (en especial grupos infantiles con sus maestros) y, en tercer
lugar, los primeros pasos de hospedaje-hotelería de las organizaciones obreras
(por medio de compra y alquiler de edificios de alojamiento) que serían
desplegados ampliamente en las décadas siguientes. Por vez primera se
asignaron oficialmente fondos para ese fin, que en 1948 fueron transferidos a
la Fundación Eva Perón. A ellos se sumaron otros provenientes del control del
juego y de la estatización de los casinos producida el primer año de
administración peronista.22 En estas condiciones, una variedad de programas
se pusieron en práctica. El conjunto de estas iniciativas configuraron un nuevo
escenario en materia vacacional.
Una de las primeras decisiones que habilitó estos cambios fue la
aprobación del decreto 1740 en el verano del ´45, que extendía el derecho a las
vacaciones remuneradas obligatorias al conjunto de los trabajadores y
empleados argentinos en relación de dependencia, un derecho largamente
anhelado. La conquista de las vacaciones era un beneficio que tenían unos
pocos gremios, aquellos que contaban con mayor tradición y posibilidades de
negociación: ferroviarios, empleados de comercio y algunos sectores de
empleados públicos. Esto completó las viejas conquistas de descanso dominical
y la no tan vieja del Sábado Inglés. Por otro lado, algunas disposiciones del
decreto de Personería Gremial, en 1945, permitieron fundar los sindicatos,
instituciones de previsión y asistencia social (colonias de vacaciones, comedores,
sanatorios, hospitales y todo servicio social-cultural), abriendo nuevas
posibilidades a los gremios para crear instituciones de servicio social y manejar
un mayor caudal de fondos.
Estos pasos iniciales se acentuaron con las concesiones sancionadas por
el famoso decreto nº 33302 de 1945, que fijó el salario básico, mínimo y vital,
el Sueldo Anual Complementario (Sueldo Anual Complementario –SAC-,
llamado aguinaldo) y la creación del Instituto Nacional de Remuneraciones.
Como aspecto nuevo, se estableció un descuento del 5% del aguinaldo a
depositar en el Instituto (conformado por un 2% de aporte obrero y 3% del
patronal), destinado al fomento de turismo social y a la creación de colonias de
vacaciones.23 De esta manera, por primera vez se asignaron fondos
especialmente destinados al fomento del turismo social, extraídos en parte de
los supuestos destinatarios, luego transferidos en 1950, a la Fundación Eva
Perón. 24
Paralelamente, el gobierno nacional asigna un nuevo lugar para la gestión
institucional del turismo, que ahora pasa a depender de la Dirección de Parques
Nacionales, bajo la competencia del Ministerio de Obras Públicas presidido por el
General Juan Pistarini, un funcionario propulsor de la instalación de las Colonias
vacacionales y del Aeropuerto Internacional de Ezeiza.
Las provincias fueron complementando estas políticas nacionales. En la
de Buenos Aires, durante el mandato del primer gobernador bonaerense y
antiguo colaborador de Perón, Domingo Mercante, la flamante Dirección de
Turismo y Parques pone en ejercicio el PLAN DE TURISMO SOCIAL al que la
Legislatura provincial asignó una inversión de diez millones de pesos.25 El nuevo
trazado del ocio abarcó, además de la programación de paquetes turísticos de
diez días, la caducidad sobre las concesiones precarias a particulares de 24
chalets en la franja costera de la Playa de los Ingleses, en Mar del Plata, para el
uso de los Sindicatos –denominado Barrio de Turismo Social-, la instalación de
Clubes de Turismo Social, especie de unidades básicas que se emplazaron en
diversos centros turísticos. Como para no pasar inadvertidos, el primero de
ellos fue inaugurado precisamente en Playa Grande, el balneario más exclusivo
de Mar del Plata que, desde los treinta, se había tornado en el refugio de la
clase alta, ante la continuada invasión de diferentes grupos sociales sobre el
centro lujoso de la ciudad turística, la ahora devenida en democrática, playa
Bristol.26
Así, de la mano de la recordada consigna “Usted se paga el viaje, la
provincia el hospedaje”,27 se llevaron a cabo, entre 1948 y 1955, una
variedad de ensayos recreativos que apuntaron a cubrir los descansos
estivales e invernales, posibilitando a unas 220.000 personas viajar diez
días con el Plan de Turismo provincial de verano destinado a Mar del Plata,
Necochea, Sierra de la Ventana, Carhué y Tandil (entre diciembre y abril)
y el plan de Turismo interprovincial de invierno (entre julio y octubre),
dirigido a las provincias de Mendoza, Catamarca, San Luis, Santiago del
Estero y Córdoba.
Estos planes coexistieron con numerosos sistemas implementados por el
resto de las provincias, especialmente para viajes infantiles y estudiantiles y
por los sindicatos, donde los afiliados podían pasar unos días en la Colonia,
hoteles propios o contratados, abonando una parte de la tarifa (generalmente
entre un 50 y 70%) y con los programas de la Fundación Eva Perón.
Emergía así una nueva práctica social: el ´veraneo sindical´. La
Asociación Mutual de Correos instalaba su hotel en Huerta Grande que contó, en
1946, con 300 plazas para sus afiliados. Los Empleados Municipales de Buenos
Aires exhibían sus complejos turísticos en las sierras cordobesas, en el balneario
bonaerense San Clemente del Tuyú y en una isla en el Delta del Río Paraná. Los
Empleados de Comercio inauguraban sus hoteles en Mar del Plata, Mendoza y
San Luis. Este gremio, cuyo Secretario General, Ángel Borlenghi, había asumido
como Ministro del Interior del gabinete nacional, y el de los petroleros, fueron los
que más partido sacaron de las nuevas coyunturas políticas. Asimismo, los
Ministerios de las Fuerzas Armadas abrían su hotelería en Mar del Plata y en
Córdoba. El Estado Nacional inauguraba tres gigantescas piscinas para 1.500
bañistas cada una en las cercanías del aeropuerto de Ezeiza. Por su parte, los
registros de la Fundación Eva Perón consignan unas 71.000 personas anuales
alojadas en las Colonias de Chapadmalal y Río Tercero y en los Hoteles de
Puente del Inca y Potrerillos, de Mendoza, ahora administrados por la
Institución. Junto a ello, con el objetivo de incentivar el turismo interno regional,
se aplica un descuento entre un 15 y 25 por ciento, a los precios de las tarifas
ferroviarias. Este incompleto inventario, por cierto fragmentario, no impide la
consideración de un proceso de gran impacto.
Sin lugar a dudas, uno de los testimonios más visibles de estas políticas
fue las construcciones de las Colonias de Vacaciones de Embalse-Río III en la
provincia de Córdoba y de Chapadmalal, a 30 km. de Mar del Plata. Destinados
en su origen a los empleados públicos, se vieron más adelante ampliados al
conjunto de los trabajadores. Estos modernos complejos vacacionales
representaron la consumación de una tendencia anterior. Desde principios de
siglo se venían preparando ensayos que atendían al ocio popular, en especial al
focalizado en los jóvenes y los empleados. En estas nuevas prácticas, fue
pionera la Asociación Cristiana de Jóvenes cuyo ejercicio se desplegó
especialmente en las costas uruguayas e inició la tradición de elegir las sierras
cordobesas, instalando un complejo vacacional en la localidad de Los Cocos.
Simultáneamente las empresas ferroviarias británicas también contribuyeron a
la extensión de estas prácticas con la construcción de hoteles y complejos
recreativos en las provincias de Córdoba y Mendoza. Así, el entonces Ferrocarril
Buenos Aires-Pacífico (hoy General San Martín), inauguró en 1912 una Colonia
de vacaciones en Yacanto (en el Valle de Calamuchita de las Sierras
cordobesas) para el consumo de sus empleados administrativos y en 1921, el
Ferrocarril Central Argentino (hoy F.N.C Bartolomé Mitre) en Alta Gracia. Son
imitados por otra empresa de transporte de capitales ingleses, la Compañía de
Tranvías Anglo-Argentina, con la edificación de un lugar de recreo para sus
empleados en Quilmes, a pocos kilómetros al sur de la Capital Federal. Más

adelante, en 1935, la Unión de Obreros Municipales de la ciudad de Bs.As.
instaló en Villa Salsipuedes (en Córdoba) un hogar-granja para descanso de los
trabajadores y el Círculo de Prensa inauguró otro en Mar del Plata. Al año
siguiente, una promoción de la Federación de Agentes Comerciales, que contó
con la ayuda del gobierno cordobés de Amadeo Sabattini y algunos industriales,
levantó una Colonia de vacaciones en las sierras cordobesas de San Antonio y
en 1937, en Embalse de Río III, tuvo origen la Colonia de Vacaciones para los
Empleados Nacionales, lugar que poco más tarde el Estado extendió al turismo
en general.28 En 1938, Mar del Plata agrupaba a un número apreciable de
colonias de vacaciones, entre ellas: la colonia del Consejo Nacional de
Educación (albergaba 1000 niños de diversas regiones del país), la de Hijos de
Suboficiales de la Armada (60 niños); la de la Dirección Nacional de Escuelas,
(350 escolares en el edificio de la Escuela Nº1); la de Hijos de Suboficiales de
Ejército (150 niños) y la del Patronato de la Infancia. (s.d). 29
Las organizaciones católicas lideradas por Monseñor Miguel de Andrea, el
fundador de la Federación y Asociaciones Católicas de Empleadas, (FACE,
1921) tuvieron, por lo demás, una larga trayectoria en la organización del
tiempo libre y hogares de tránsito femenino. Los primeros pasos se dieron en la
ciudad costera de Necochea (unos 80 kilómetros al sur de Mar del Plata) en la
que se utilizaron las instalaciones del Colegio Nacional como hospedaje estival
(600 empleadas por temporada), abriendo su primer colonia en Cosquín en
1927 y en 1936 en Capilla del Monte (ambas en Córdoba). En 1940, el Obispo,
secundado por el gobernador Manuel Fresco, inicia las obras del complejo
recreativo en Punta Mogotes (Mar del Plata) denominado ´La casa de la
Empleada´. 30
El emplazamiento de los nuevos y modernos complejos recreacionales fue
el resultado de un proyecto del Ministerio de Obras Públicas, apropiado y
finalizado por la Fundación Eva Perón (el complejo de Chapadmal se inauguró
en 1952). Su diseño respondió al dominante en aquella época para los edificios
públicos (barrios, hospitales y escuelas) que, bajo la idea de pequeña ciudad
autónoma, ofrecía los servicios de correo y telefonía, un centro de asistencia
médica con farmacia, cine-teatro, galerías comerciales, confiterías bailables
(Hostería del Lago en Chapadmalal), centros recreacionales (juegos infantiles,
fútbol, bowling, juegos mecánicos), una capilla y una ermita para la
administración. Comprendía un número apreciable de hoteles –incluido uno
especial para niños- y bungalows o casas de hospedaje, destinados
originalmente a personal jerárquico de la administración pública y funcionarios
del gobierno.31 Posiblemente, su envergadura se puede asociar no solamente
con la cantidad de contingentes que albergaron –sin duda mucho mayor a todo
lo anterior- sino con su significado simbólico: el ser percibidos como la
representación del turismo social en la Argentina e íntimamente vinculados al
despliegue de la poderosa Fundación Eva Perón. 32
b) Los sindicalistas como hoteleros
Durante la primera presidencia de Juan D. Perón, el gremio de Empleados
de Comercio adquirió, en 1948, dos hoteles tradicionales: el Hurlingham y el
Riviera. 33 Hasta fines de los años sesenta, la tendencia a transferir los grandes
hoteles privados a organizaciones sindicales era todavía muy leve si se la
compara con el proceso posterior. El SUPE (Sindicato Unido de trabajadores
petroleros) inauguró su hotel en 1955 y en los umbrales de la década siguiente
encontramos cinco hoteles de propiedad gremial (Ver Cuadros en Apéndice). La
transformación se profundizó en los años siguientes con la suma de beneficios a
los sindicatos concedida por las leyes de Asociaciones Profesionales y la de Obras
y Servicios Sociales. El análisis de la problemática del turismo social no puede
entonces desgajarse de la más amplia de los servicios sociales como articulación
de negociaciones entre los representantes del estado con las organizaciones
gremiales. Obviamente, el resultado -hoy en crisis- ha sido un sistema de
seguridad social en el que amplios sectores de la población han quedado
excluidos. Así se fueron diseñando los rasgos que caracterizan el sistema de
obras sociales en la Argentina: vinculado a las organizaciones sindicales más
poderosas, desarrollado al amparo de la protección estatal y en manos de los
sindicatos. Éstos lograron eludir a lo largo de décadas los intentos reguladores
de gobiernos surgidos de distinta índole política. La configuración de la
mencionada estructura de las obras sociales obstaculizó el surgimiento de un
sistema centralizado y uniforme de cobertura social en la totalidad de la clase
trabajadora, como sucedió en la mayoría de los países de la región en los años
sesenta. En el área previsional, con la Revolución Libertadora permanece un
sistema precedente que se extiende a los trabajadores rurales y al servicio
doméstico. Es en ese momento cuando también se reglamenta el régimen de
asignaciones familiares. Propensión reforzada con la sanción de la Ley de
Asociaciones Profesionales, en 1958, durante el gobierno de Frondizi, que
legitimó el sistema creado por Perón de ‘sindicato único por industria’, y
consolidó un tipo de estructura que conllevó fuertes beneficios en el poder
político específico y financiero de los gremios.34
En efecto, dos importantes fuentes de recursos ingresaban a los fondos
sindicales: la cuota sindical (sustento básico del gremio) y la cuota asistencial.
Esta última, no tan conocida, también pagada por el afiliado y destinada a
solventar los diversos servicios asistenciales, consistía en una contribución de un
1% mensual o sumas fijas que oscilaban entre 50 y 100$. Contribuciones
abultadas por aportes patronales que variaban según los Convenios y las cuotas
extraordinarias acreditadas en momentos de concederse algún incremento
salarial o luego de la firma de un convenio. El punto débil de aquellas
reglamentaciones fue la obligatoriedad o no de los descuentos, motivo de
muchas negociaciones por parte de las comisiones directivas de los gremios y el
Estado. Antonio Gerardi, el Administrador del Royal Hotel, fue uno de los
integrantes de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) que estuvo presente en el
atentado en el que muere Rosendo García –donde Gerardi quedó inválido- que
investiga y narra Rodolfo Walsh en su libro ¿Quien mató a Rosendo?
Las elevadas sumas debían ser destinadas a las obras asistenciales y
servicios sociales: hospitales, sanatorios, servicios odontológicos, bibliotecas,
capacitación sindical, campos de deportes, campos recreativos y demás. Parte
de esos fondos fueron derivados para otorgar facilidades turísticas a los
afiliados: campamentos, colonias de vacaciones y hoteles. El manejo de estos
fondos modificó sustancialmente la capacidad de negociación interna de los
sindicatos: la amenaza de cortar los servicios en una clínica u hotel en Mar del
Plata a alguna seccional díscola se convirtió en una poderosa arma de las
comisiones directivas.35Asimismo, constituyeron ámbitos de destino o refugio de
ex delegados comprometidos en las controversias gremiales.
El círculo se cierra cuando, en 1970, se instituye por fin un sistema
integral de Obras Sociales. Hasta entonces estaban encuadrados algo más de
tres millones y medio de personas -entre asalariados, jubilados y pensionadosen
la esfera estatal y privada. Con la creación del INOS (LEY 18.610/70) se
produjeron modificaciones con sustanciales implicancias, al implementar la
unificación del conjunto de las obras sociales existentes con prestaciones
médico-asistenciales sin perjuicio de los servicios existentes, beneficios que
abarcaron al conjunto del personal en relación de dependencia. Al mismo
tiempo, se determinó que todas las asociaciones profesionales con personería
gremial sin servicios asistenciales ‘deberán crearlos mediante formas directas o
indirectas’. Para su sostén, se fijaron las contribuciones obligatorias de un 2%
mensual tanto para los empresarios como para los empleados.
“Las obras sociales de las Asociaciones Profesionales de trabajo serán
conducidas por las respectivas asociaciones, debiendo poseer
individualidad administrativa, contable y financiera en forma independiente
de la que corresponda a la actividad sindical a que pertenezca”. 36
Con la nueva ley y en forma paralela, se instaura el INOS, con la excusa
de atender al cumplimiento de la ley, con un directorio integrado por cinco
representantes del Estado, tres de las organizaciones sindicales y dos de las
empresarias. Para solventar los gastos de la entidad es fundado el Fondo de
retribución, una especie de caja chica formada con contribuciones del 3% de
ambas partes, extraídas del SAC (aguinaldo).
Estas resoluciones impusieron nuevas condiciones en el conjunto del
sistema de obras y servicios sociales y su articulación con las entidades
sindicales. Hasta entonces la utilización de los servicios que prestaban las obras
sociales se restringía a los asociados al sindicato respectivo; a partir del INOS se
la extendió al conjunto de los trabajadores del país, fuesen o no afiliados. De
esta manera, se establece definitivamente el hecho de que las prestaciones de
servicios asistenciales en la Argentina quedasen en manos de las organizaciones
sindicales.
¿Cómo se coteja esta situación en la hotelería sindical? Como ya se ha
señalado, en su momento de gestación los planes de turismo social impulsados
por el Estado, básicamente, se concentraron en el dibujo de estrategias que
giraron en torno al alojamiento en: a) las colonias de vacaciones construidas por
la FEP (Fundación Eva Perón), b) los convenios entre el Estado (gobierno
nacional y bonaerense) y la FEP con Hoteles privados para albergar gratis a
contingentes y c) los primeros hoteles de las organizaciones obreras.
El servicio de hospedaje sindical no fue gravitante en esta etapa –en
especial en Mar del Plata-, sino que se extiende y difunde durante los gobiernos
pos-peronistas, con las dos iniciativas arriba indicadas, la ley de Asociaciones
Profesionales y la de Obras Sociales. Por la primera, los gremios quedan
exentos del pago de gravámenes impositivos y, por la segunda, además de
multiplicar su poder económico, aquellos que no contaran con una red de
servicios asistenciales y sociales, debieron crearlas.
Uno de los problemas hallados para esta reconstrucción ha sido el tener
que hacer uso de fuentes en general indirectas. A pesar de la dispersión de
rastros, es dable advertir el itinerario de la hotelería sindical radicada en Mar del
Plata, entre los años cuarenta y ochenta, cuya gran difusión se plasma en la
década del setenta. Dos cuadros marcan estas tendencias (N° 5 y 6, ver
Apéndice). El primero se configura con los datos provenientes de tres vías: las
estadísticas municipales, un censo oficial de hoteles gremiales y los registros
editados por la publicación de los empresarios hoteleros. El segundo, elaborado
con la información obtenida por “las habilitaciones de Hoteles Sindicales”, que
proporciona una aproximación indirecta y poco confiable, dado que entre las
prebendas que gozaban los gremios se hallaba la excepción de ese requisito. Tal
es el caso del Royal Hotel: es adquirido por la UOM (Unión Obrera Metalúrgica)
en 1966 con la participación del entonces Secretario General, Augusto Timoteo
Vandor (quien concretó la operación) y la habilitación oficial recién se oficializó
once años más tarde.
La publicación empresaria confirma la información de los registros censales
de 1956. Así, en 1967, revela la existencia de sólo ocho hoteles sindicales en
Mar del Plata; cifra que seis años más tarde se potencia casi nueve veces.39 El
crecimiento de este servicio social turístico escoltó el crecimiento económico que
los sindicatos fueron adquiriendo a medida que el Estado les otorgaba
concesiones. Algunas de ellas, precisamente vinculadas al hospedaje sindical.
De esta forma, en alusión a los bienes de las organizaciones obreras se
estableció que:
“…los actos y bienes de las Asociaciones Profesionales con
personería gremial estarán exentas de todo cargo o gravamen en el
orden federal, creados o a crearse, sea por impuestos, tasas o
contribuciones de mejoras, inclusive de los impuestos por actuación
administrativa o judicial y del impuesto a los réditos”.
“Este último beneficio alcanza a todos los bienes
muebles e inmuebles aún cuando éstos devengan en rentas, si los
mismos ingresan al fondo social y no tienen otro destino que el ser
invertidos de acuerdo con los fines sociales determinados por los
respectivos estatutos”.40
Las insinuadas prerrogativas estimularon la instalación ya definitiva de los
sindicatos en los lugares vacacionales, tales como Mar del Plata y Córdoba. Por
añadidura, contaron con el beneficio del ejercicio de una actividad comercial, ya
que no se limitaron a recibir huéspedes gremiales. Fue precisamente en Córdoba
donde mediante un decreto oficial se los delimitó: sólo estarían comprendidos en
la exención impositiva aquellos establecimientos que recortaban su hospedaje
exclusivamente entre los afiliados; de lo contrario, serían considerados como un
establecimiento hotelero comercial y, por lo tanto, sujetos al conjunto de
disposiciones legales vigentes. 41 La victoria de los empresarios hoteleros
cordobeses fue tomada como la principal reivindicación por sus pares
marplatenses, quienes no contaron con la misma suerte.
El seguimiento de la revista de los empresarios muestra una variedad de
denuncias, notas, memorias que conjugaron una campaña cuyo eje se centró en
exteriorizar los tributos que afectaban a la hotelería privada, de los que la
sindical estaba exceptuada. Por añadidura, la instauración del INOS implicó el
ingreso de nuevos fondos a los gremios para obtener más hoteles (y otros
bienes). Es el comienzo también de una suerte de competencia entre los mismos
sindicatos. El adquirir un hotel en la ciudad balnearia argentina enfatizaba el
poder simbólico del gremio. Mar del Plata representaba, ahora para estas nuevas
fuerzas corporativas, lo que en otros momentos significó para partidos políticos o
diferentes fuerzas sociales. Era el ‘espejo’ cuyo reflejo proyectaba sobre todo el
país la imagen de aquellos a los que se deseaba propagandizar.
Así, poco a poco, durante este proceso Mar del Plata completa el perfil de
un lugar de veraneo de sesgo ‘gremial’ y algunos de los viejos hoteles de gran
categoría pasaron al poder de las organizaciones obreras. Como antes el
Hurlingham, el Riviera y el Tourbillón frente al Parque San Martín (comprado por
el sindicato de la Carne y luego la Asociación Obrera Textil) ahora se traspasaba
el Royal (UOM), Luz y Fuerza y Petroleros adquirían sus grandes hoteles y el
SMATA inauguraba un antiguo hotel frente al Torreón del Monje.
A modo de conclusión
Las argumentaciones desplegadas permiten reflexionar acerca de la incidencia
que implicó el turismo social -en el sentido planteado en la época, esto es, ‘
turismo de los obreros’ – y su impacto en la configuración de una ciudad
balnearia de las clases trabajadoras. 43 Es difícil estimar el impacto de esas
primeras experiencias masivas porque los datos son fragmentarios. De todas
formas, puede afirmarse que sus beneficiarios se diluyeron en medio de un millón
de visitantes que llegaban a las playas en los albores de los años cincuenta. Estas
fueron, no obstante, experiencias que dejaron una larga resonancia en la
memoria de los que participaron de ellas y volvieron más verosímil la imagen de
Mar del Plata como “espejo de la democracia social argentina”.44
Así, el significado tan difundido de Mar del Plata como sinónimo de una
ciudad balnearia obrera a partir del peronismo ha perdurado en el tiempo. El
primero en sustentarla fue el propio J. D. Perón, en un discurso desde los
balcones de edificio del casino-Hotel provincial:
“…Hace diez años visité Mar del Plata y en ese entonces era un lugar de
privilegio, donde los pudientes del país venían a descansar los ocios de
toda la vida y de todo el año. Han pasado diez años. Durante ellos esta
maravillosa síntesis de toda nuestra patria, aglutina en sus maravillosas
playas y lugares de descanso al pueblo argentino y en especial, a sus
hombres de trabajo que necesitan descansar de sus sacrificios. Nuestro
lema fue cumplir también acá. Nosotros no quisimos una Argentina
disfrutada por un grupo de privilegiados, sino una Argentina para el pueblo
argentino (…) En cuanto a la situación social bastaría decir que aquí el
noventa por ciento de los que veranean en esta ciudad de maravilla, son
obreros y empleados de toda la patria”.45
La permanencia de esta primera interpretación no se agota con Perón. Fue
reforzada por los políticos peronistas en general como por los sindicalistas, en
particular. Asimismo, el libro de Juan José Sebreli Mar del Plata el ocio represivo
otorgó un nuevo impulso a esta idea inexacta, ahora en apariencia comprobada
por el éxito de un best seller y el prestigio que suponía su autoría, como parte de
uno de los intelectuales provenientes del Grupo Contorno.46 Debemos sumar
otra permanencia: la tendencia argentina a hacer del primer peronismo un hecho
fundacional en su historia.
De acuerdo con lo hemos relatado, también en el análisis de una
actividad económica-social como la hotelería, se puede observar hasta qué
punto estuvo transitada, además de los propios entretelones de la trayectoria
de la ciudad como centro turístico, por aquellos que la articulan con la historia
nacional.
Año Población Total Crecimiento
Abasoluto
Crecimento
Porcentual (%)
Tasa Media
anual
1869(*) 1.193 — — —
1895 8.175 — — —
1914 32.940 24.765 302,9 7,3
1938 72.159 39.219 119
1947 123.811 72.035 99,9
1960 224.824 101.013 81,6 4,5
1970 317.444 92.620 41,2 3,5
1980 434.160 116.716 36,8 3,1
FUENTES: elaboración propia en base a los censos nacionales y el censo provincial de
1938 (resultados provisorios). (*) Incluye todavía el Partido de Balcarce.
Cuadro Nº 2. PASAJEROS INGRESADOS A MAR DEL PLATA (temporadas verano)
TEMPORADA
S
TOTALES AUTOS % MICROS % TRENES % AVIONES %
1886-87 1.416
1887-88 2.510
1900-01 10.000
1920-21 40.370
1930-31 65.010
1935-36 121.276 22792 19 12876 1 85598 70.5
1940-41 376.893 197366 53 58980 16 159947 42,4
1945-46 504.517 139950 27,8 188194 37,3 173484 34,4 2979 0,6
1950-51 990.542 403786 40,7 213345 21,6 366329 37 6882 0,7
1955-56 1.141.536 434695 38,1 405455 35,5 295040 25,8 6070 0,5
1956-57 1.044.170 382217 36,6 324505 31,1 322766 30,9 4884 0,5
1957-58 1.209.324 485727 40,2 412190 34,1 300758 24,9 10469 0,8
1958-59 1.211.061 423889 35 455637 37,6 318633 26,3 6902 0,6
1959-60 1.303.052 475322 36,5 472367 36,2 334755 25,7 20608 1,6
1960-61 1.450.817 596809 41,1 538934 37,1 291018 20,5 24056 1,7
1963-64 1.623.808 806187 49,6 540138 23,3 255337 15,7 2682 0,2
1964-65 1.184.920 526470 44,3 444532 37,6 198865 16,8 14773 1,2
1965-66 1.355.448 686893 50,7 399289 29,4 254967 18,2 14259 1,1
1966-67 1.493.907 848052 56,8 382154 25,6 244584 16,4 19117 1,3
1967-68 2.026.201 1202002 59,3 467054 23,1 327778 16,2 27368 1,3
1970-71 2.027.222 1231804 60,8 458933 22,6 278396 13,7 58089 2,9
1971-72 2.475.772 1341329 54,2 742565 29,9 328388 13,3 63490 2,6
1972-73 2.868.593 1651316 54,6 713540 24,9 454140 15,9 49597 1,7
1974-75 2.493.591 1495625 60 465970 18,7 477573 19,1 54426 2.2
1975-76 2.290.242 1210981 52,9 505784 22,9 498374 21,8 75103 3,3
FUENTE: elaboración propia con estadísticas oficiales y organizaciones privadas.
Cuadro Nº 3. TURISTAS EN MAR DEL PLATA: TASAS DE CRECIMIENTO (por mil)
1891-1916: 78.4
1916-1926: 67.8
1926-1935: 81.8
1935-1940: 254.0
1940-1945: 60.1
1945-1950: 144.4
FUENTE: Cuadro Nº 4
Cuadro Nº 4. MGP. COMPARACIÓN ENTRE CONSTRUCCIONES NUEVAS Y AMPLIACIONES
AÑOS NUEVAS AMPLIACIONES COSTO m2
Permisos m2 Permisos m2 en $
1924 s/d 30.189 s/d 6.559
1925 s/d 35.403 s/d 11.059
1937 388 85.756 237 21.250
1938 639 41.498 314 29.277
1948 1.769 224.510 1.393 99.773 300
1949 2.565 262.778 1.603 99.228,5
1957 1.995 360.108 916 62.323 1.640
FUENTE: Elaboración propia en base a las estadísticas municipales,
Cuadro Nº 5. EVOLUCIÓN DE LA HOTELERÍA PRIVADA.
AÑOS HOTELES HABITACIONES HUÉSP PLAZAS
1928 194 7.268
1936 242 5.854
1942 569 11.137
1948 824 18.440 47.997
1951 1.003 28.649 73.139
1953 1.029 21.147
1968 1.043 23.868
1977 850 54.161
1983 858 62.700
1987 739 S/D 56.517
FUENTES: elaboración propia, estadísticas municipales y provinciales. Incluye todas las categorías,
pensiones y hospedajes.
Cuadro Nº 6. MAR DEL PLATA. EVOLUCIÓN DE LA HOTELERÍA SINDICAL, 1947/88
AÑOS H. SINDICALES TOTAL PLAZAS H.S% PL%
1947 1 s/d 450 s/d
1948 3 824 506 0,4
1956 5 1030 1781 0,5
1967 8 1060 s/d 0,7
1973 62 1424 s/d 4,35
1982 90 870 14362 10,3
1984 108 870 14770 12,4 28,2
1988 93 739 10665 12,6 18,9
FUENTE: Elaboración propia en base a las estadísticas municipales, Censo de Colonias de vacaciones y
hoteles de turismo, de gremios y obras sociales, en la Argentina. Tiempo Libre y Colonias de
Vacaciones. PEN, Ministerio de Trabajo y Previsión, 1956 Y Revista Hopebar.
Ref.: se registran también 4 Hoteles (5.734 plazas) de Obras Sociales Oficiales.
Cuadro Nº 7. MAR DEL PLATA, HABILITACION DE HOTELES SINDICALES
AÑOS N* HOTELES
1947 1
1948 3
1949 1
1955 1
1967 2
1969 2
1970 1
1971 3
1972 3
1973 6
1974 3
1976 1
1978 1
1979 1
s/f 11
TOTALES 40
FUENTE: Oficina de habilitaciones, Municipalidad de General Pueyrredon, marzo de 1992.
CUADRO Nº 8. MAR DEL PLATA. HOTELERÍA POR CATEGORIAS.
CAT. 1928 1935 1942 1943 1944 1945 1946 1947 1948 1951 1969
1a. 1229 1005 1602 1773 1773 1803 2003 2045 1800 2870 1173
2a. 674 986 1515 3778 2072 2365 2155 2523 4045 647 695
3a. 1091 411 2171 3035 3035 3249 3305 3400 7950 4208 1238
4a. 4274 766 1669 2224 2246 2606 2650 700 3604 3544 1530
5a. 933 2423 3074 3081 3524 3620 3650 s/d 9845 6252
6a. 610 1757 2314 2556 2358 2470 2500 s/d s/d 1043*
Pens. 143 s/d s/d 313 256 275 280 1401 7535 477
TOT. 7268 5854 11137 16460 14878 16177 16838 17098 18440 28649 23868
FUENTE: Estadísticas Municipales, PGP, diversos años (desde 1969 la hotelería se desagrega en ‘plazas´). *
Hoteles residenciales.
CUADRO Nº 9: HOTELES DEMOLIDOS O TRANSFORMADOS EN EDIFICIOS DE PROPIEDAD
HORIZONTAL, 1960
CIUDAD HOTELES HABIT. HOTELES HABIT.
Ariel 43 Platense 15
Bariloche 23 Lombardía 22
MAR Cabañas 37 Turandot 10
Cabildo 51 Halcón 17
Castilla 40 Vistamar 15
DEL Conf. Rivadav. 88 Cádiz 17
Ducal 57 Del Valle 16
Gran MDP 102 Helvetia 20
PLATA Gran Pcial. 39 Caribe 40
Las Vegas 110 Palermo 27
Marfid 27 Res.Roxi 26
Piamonte 37 Queen Mary 26
Plaza 46 Perineo 12
Regina 170 Río Branco 20
Rotterdam 14
Treves 48 Pino Azúl 15
NECOCHEA RoyaL 220
MIRAMAR: Miramar 158
Playa 50
FUENTE: Informe de FAHAZA (Federación Hotelera de la Zona Atlántica), Hopebar Nº 124, mayo de 1960,
CUADRO Nº 10. R. ARGENTINA: COLONIAS DE VACACIONES DE OBRAS SOCIALES
PRIVADAS
ENTIDADES NOMBRE LUGAR CAPACIDAD USUARIOS AÑO
ADQUIS.
TARIFAS ($)
FACE Santa
Teresita
Cosquin
(Córdoba.)
133 634 1927 18
FACE Santa
Teresita
Capilla del
Monte
60 289 1936 18-25
Asoc. Cristina
de Jóvenes
Yncopolis Sierra de la
Ventana
(B.Aires)
s/d 1200 1928 s/d
FACE Casa de
descanso
Punta
Mogotes
Mar del Plata
286 1945 1942 27-30
FUENTES: Censo de Colonias de vacaciones y hoteles de turismo, de gremios y obras sociales, en
la Argentina. Tiempo Libre y Colonias de Vacaciones, Op. Cit… Ref. FACE (Federación de
Asociaciones Católicas de Empleadas)
CUADRO Nº 11. R. ARGENTINA: COLONIAS DE VACACIONES y DE GREMIOS
ENTIDADES NOMBRE LUGAR CAPACIDAD USUARIOS FECHA
ADQ.
TARIFAS
($ diarios))
Unión Obr. y
Empl.
Municip.
Salsipuedes Córdoba 180 196
(1955/56)
1935 10-20
Fed. Agentes
de Comercio
Colonia San
Clemente del
Yuyú (PBA)
60 s/d 1955 s/d
Fed. Agentes
de Comercio
Colonia San Antonio
(Cba.)
69 450 1940 12-27
Asociación
Bancaria
Florentino
Guillermón
Villa García
(Cba.)
82 1326 (1955-
56)
1942 27-47
Comité
Inters.
gremios
marítimos
Colonia Unquillo
(Cba.)
60 359 1950 16-28
S.O.
Vitivinícolas y
Afines
Mar Chiquita Miramar
(Cba.)
82 s/d 1950 6-16
Asoc. Obrera
Textil
Colonia Casa Grande
(Cba.)
150 2500 (1955) 1950 20-25
Sind.Trab..
Industria
Alimenticia
Colonia La Falda
(Cba.)
120 500
(1955/56)
1951 25-32
F.Arg. Ind.
Fideera
Colonia Huerta
Grande
(Cba.)
100 319
(1955/56)
1951 5-20
Sind. del
Seguro
Colonia La Granja
(Cba.)
50 43 1951 20-35
U. T. del
Calzado
Villa Silvina Río Ceballos
(Cba.)
70 355 1951 14-20
U.T. Colonia Moreno 132 181 1951 10-22
Automotor (PBA)
U.O.Molinera
Argentina
Colonia Huerta
Grande
(Cba.)
42 108 1952 12-20
U.Personal
Fabr. pinturas
y Afines
Colonia Río Ceballos
(CBa.)
80 s/d 1952 6-20
Sind. Único
Trabajadores
Espectáculo
Colonia Villa Rivera
Indarte (Cba.)
25 gratis 1952 gratis niños
Sind.Obrero
Vidrio y
Afines
11 de junio Punilla-
Huerta
Grande
(Cba.)
60 185 1953 17-35
Fed. Gráfica
Argentina
Colonia Bialet Massé
(Cba.)
57 570 1953 1953
Asoc.Trab.In
d.Lechera
Arg.
Colonia Villa Allende
(Cba.)
30 150 1953 17-20
Sind.Vended
ores diarios,
revistas y af.
Colonia Tigre (PBA) 5 s/d 1954 s/d
Unión
Ferroviaria
Colonia Alta Gracia
(Cba.)
450 5.200 1939 20-28
Sind.Unidos
Petroleros
Est.
Chapadmalal Mar del Plata 40 260
(1955/56)
1954 25
Sind.Unidos
Petroleros
Residencia
Salsipuedes
Salsipuedes
(Cba.)
70 412
(1955/56)
1952 20
Fed. Obrera
Ceramista
Colonia Capilla del
Señor (Cba.)
55 15 1955 28-43
Fed.Arg.Trab.
Luz y Fuerza
Colonia La Cumbre
(Cba.)
s/d s/d 1955 s/d
La
Fraternidad
Colonia Villa Carlos
Paz (Cba.)
140 251 1955 16-22
U.Obreros
Ind.
Maderera
Colonia Cavanna
(Cba.)
25 s/d s/d s/d
F.Obr. y
Empl.
Ind.Cartón,
papel,
quimicos y
afines
El Libertador La Falda
(Cba.)
180 1392 (1955) s/d 10-32
Fed.Trab.
Sanidad Arg.
Colonia La Falda
(Cba.)
75 s/d s/d 15-28
Sind.Empl.
Industria
del Vidrio
dos casas
Descanso
Mar del Plata s/d s/d s/d alojamiento
gratis
Sind.Obr. y
Empl.Ind.
Chacinado y
afines
Casa
Descanso
Delta del
Paraná (PBA)
8 300 1949 gratis
Fed. Obreros
del Tabaco
Casa
Descanso
Huerta
Grande
(Cba.)
s/d 284 1953 10-15
Cía.Ítalo-Arg.
de
Electricidad
Hogar Infantil Tanqui-Villa
Muñoz (Cba.)
s/d 200 niños por
año
s/d gratis
Asoc. Pers.
Banco
Pcia.Bs.As.
Colonia Bialet Massé
(Cba.)
220 1952 1943
Club
Agricultura
Colonia Alta Gracia
(Cba.)
60 525 1940
FUENTE: Ibidem. Ref. (Cba.): Provincia de Córdoba, (PBA): Provincia de Buenos Aires; oscilación
de tarifas: según se trate del afiliado y sus familiares.
CUADRO Nº 12. R. ARGENTINA: HOTELES DE TURISMO GREMIAL
ENTIDADES NOMBRE LUGAR CAPACIDAD USUARIOS FECHA
ADQ.
TARIFAS
($ diarios))
Federación
Empleados
de Comercio
Hurlingham Mar del Plata 750 * 1948 37,5-102,5
Federación
Empleados
de Comercio
Riviera Mar del Plata 450 * 1947 44,5-132,5
Fed.Arg.Trab.
Ind. Química
y afines
Hotel Necochea 1954
sin terminar
F.Obr. y
Empl.
Ind.carton,
papel,
quimicos y af.
San Cristóbal Mar del Plata 75 s/d 1955 15-48
Sind.Unidos
Petroleros
Est.
Gran Hotel Mar del Plata 200 983 (1955-
56)
s/d 39-120
Sind.Empl.In
d.
del Vidrio
dos casas Mar del Plata s/d s/d s/d alojamiento
gratis
Asoc.Person
al Banco
Pcia.Bs.As.
dos hotes
contratados
s/d s/d 995 s/d s/d
FUENTE: Ibidem. Referencias: * concurren 4.843 personas en ambos hoteles desde su inauguración
hasta 1956.
Cuadro N: 13: R. ARGENTINA: COLONIAS DE VACACIONES DE OBRAS SOCIALES
OFICIALES
ENTIDADES NOMBRE LUGAR CAPACIDAD USUARIOS FECHA
ADQ.
TARIFAS
($ diarios))
Ministerio de Casa Serrana Huerta 350 4159 1944 22-42,5
Comunicacio
nes
Grande
(Cba.)
(1955/56)
Ministerio de
Aeronáutica
Hotel Colonia
Ascochinga
Ascochinga
(Cba.)
208 1374 1948 5-40
Ministerio de
Aeronáutica
Hotel Colonia
Villa Rumipal
Calamuchita
(Cba.)
50 251 s/d 4-50
Ministerio de
Aeronáutica
Hotel Barrio
Parque
Ascochinga
(Cba.)
100 54 1946 4-60
Ministerio de
Trabajo y
Prev.
Residencia
Molino de
Oro
la Falda
(Cba.)
110 342 1949 15-35
Ministerio de
Educación
Colonia Bariloche
Río Negro
140 840 s/d 30
Ministerio de
Educación
Colonia Bariloche
Río Negro
60 360 s/d 30
Ministerio del
Ejército
La Falda La Falda
(Cba.)
350 3600 s/d 15-30
FCN.Sarmien
toEx.Ferr.Oe
ste
Colonia Lago Pecuén
Carhué
(PBA)
50 300 1928 s/d
FCN Mitre
ex
Ferr.Central
Argentino
Quinta ´Las
Floridas´.
Alta Gracia
(Cba.)
95 1342 1921 10-32
FCNS San
Martin
exFerr.Pacífic
o
Colonia Yacanto
San Javier
(Cba.)
90 4951
(1954/56)
1912 30,5-79,30
FlotaArg.Nav.
Fluvial
Colonia Carrasco
Uruguay
s/d 595
(1949/50)
Cerrada
d/1950
s/d
Ministerio de
Marina
Tomás
Espora
Infantil
Mar del Plata 400 412 s/d gratis
Ministerio de
Marina
Almirante
Brown
Villa del
Dique
(Cba.)
300 405 s/d gratis
Municipalidad
Ciudad de
Buenos Aires
Colonia Mina Clavero
(Cba.)
208 1155 1946 21-50
INAS exFEP Colonia: 7
hoteles y 50
casas
Embalse Río
Tercero
(Cba.)
3198 * 1948 gratis
INAS exFEP Colonia: 9
hotes y 40
casas
Chapadmalal
Mar del Plata
4657 * 1948 gratis
FUENTE: Ibidem

FUENTE:Elisa Pastoriza
Departamento de Historia
Facultad de Humanidades

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