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Cuando el Mar se enamoró de la Luna

23 octubre, 2010

Foto: Rodrigo Alejandro Sanz
23-10-2010

Cuenta una leyenda, que pocos saben, que en el principio de los tiempos la Tierra no giraba, la Luna y el Sol estaban visibles al mismo tiempo, el viento era calmo y el mar reposaba tranquilo, todo era armonía, paz y tranquilidad… los seres de la tierra veían siempre a la Tierra en un aparente romance con el Mar, ya que este último bañaba siempre sus costas, refrescaba sus orillas y proporcionaba el líquido elemento necesario para las plantas que en ella reposaban.

Sin embargo, cierto día el Mar se acercó a su amigo Viento y le dijo: “amigo viento, tengo una confesión que hacerte… estoy enamorado de la luna!!, siempre lo estuve pero no me atreví a reconocerlo hasta ahora, porque tengo corrientes dentro de mi que ya no soportan este gran sentimiento por ella, y creo que ella siente lo mismo por mi… puedo sentirlo cada vez que reposa su brillo sobre mi, cuando refleja su belleza sobre mi”. Mientras esto sucedía nuestros amigos Mar y Viento ignoraban que el Sol radiante había presenciado dicha confesión…luego de la cual se tornó furioso porque también quería a la Luna, pero ella nunca le prestó atención. “Amigo Viento… ayúdame a conquistarla!!, la necesito mas que nunca… por favor, ayúdame”. El viento, invadido por la sopresa ante la revelación que el Mar le confió, desprendió una pequeña ráfaga, que fué sentida por la Tierra y la Luna.

La luna tampoco no pudo ocultar la pasión que la consumía y trató de acercarse al mar para compartir sus sentimientos. El Sol, al saber que la Tierra siempre estuvo enamorada del Mar y con el fin de aplacar su rabia y orgullo le contó a ella dicha confesión. Ésta última, llena de ira e impotencia por no poder ser amada por el Mar, empezó a girar para tratar de alejar a la Luna de la presencia del Mar, mientras que el sol empezó a emitir los rayos más cálidos que jamás nos hubiéramos imaginado con la finalidad de gener nubes muy grandes que oculten a la Luna de la presencia del mar. La Luna triste y desolada empezó poco a poco a alejarse de la Tierra. Nuestro amigo Mar, por su parte, al percatarse de lo sucedido, resistía el distanciamiento de la Luna provocado por el girar de la Tierra a través grandes olas en sentido contrario a la rotación de la Tierra, generando a la vez tormentas por los efectos de los rayos del Sol sobre él.

El viento, muy amigo del Mar comprendiendo lo que éste sentía, trataba de tranquilizarlo emitiendo vendavales y ciclones que llevaran lejos a las nubes tratando de aclarar el cielo. “No lograrán alejarme de ella!!! no podrán!!” exclamaba el contrariado y entristecido Mar, hasta que en un momento la perdió de vista. Mientras esto sucedía el Sol empezó a ocultarse, quien con sonrisa burlona y en tono burlezco soltó unas palabras dirigidas al Mar: “Por fín te aleje de mi Luna, a quien le daré el encuentro desde el otro lado de la Tierra” lo cual provocó que el Mar, mientras el sol se ocultaba, se tornara de un color rojo encendido que se desvanecía mientras el Sol se disolvía en el horizonte. En aquel momento el Mar conoció por primera vez la noche, ante lo cual exclamó: “Todo se ha oscurecido a mi alrededor…y además la he perdido!!!… la he perdido!!”.

Una profunda y melancólica calma se extendía en todas las dimensiones del profundido y ancho amigo Mar. Sin embargo, cuando la Tierra dormía y el Sol no daba indicios de su presencia, con la ayuda del fiel amigo viento, su amada Luna se hizo presente sigilosamente, ésto provocó que la marea de nuestro amigo Mar se elevara por tratar de tocarla. “Calma amigo Mar… ten calma” susurraba el Viento. De esta forma ambos se reunieron nuevamente después de mucho, pudiendo así expresar el mutuo amor que sentían. Con la finalidad de hacer perpetuos sus encuentros, y tratando de evitar que la Tierra y el Sol los alejaran de forma permanente, ambos llegaron a un acuerdo: “Amada Luna… prometo mantener la calma durante el día, sin provocar al Sol y la Tierra, con tal de poder verte cuando la oscuridad rodee a la tierra, para expresar mi profundo amor por ti” dijo él, “Amado Mar, prometo que vendré a visitarte, me esconderé siempre del Sol y esperaré que la Tierra duerma para escaparme y poder verte cuando la oscuridad sea quien rodee a la Tierra; y aún cuando no me veas enviaré a mis nuevas amigas las estrellas para avisarte donde estoy y puedas ir a mi encuentro”.

De esta forma es que el Mar, desde tiempos inmemoriales, vive un intenso y bello romance con la Luna… Además, gracias al amor que ambos se profesan, desde entonces se originaron los días y las noches, las tormentas y ciclones, los cielos nublados y las noches estrelladas… que son la inspiración de muchos escritores y de algunos aspirantes a escritor como yo… un humilde y tristemente enamorado relator.

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2 comentarios leave one →
  1. 16 marzo, 2011 16:42

    wo0m esta mmuy bn

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