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Historias de Mar del Plata y su gente…

26 noviembre, 2010

RECORDANDO a MAR DEL PLATA – Mi ciudad

Allá lejos y hace tiempo…el viento y el mar se desataron con furia sobre Mar del Plata, ciudad turística por excelencia.
La colonia pesquera se sumió en llanto y dolor, la gran tormenta no perdonó a nuestros queridos hombres italianos de mar, quienes todos los días, antes de salir el sol, partían hacia altamar.

Cada arruga de sus rostros marcaba las tristezas, alegrías y esperanzas; en sus rudas manos el infaltable canasto con el almuerzo que con gran amor preparaban sus madres o esposas. Pero ese día las olas no acariciaron las pequeñas lanchas, las llevaron a la ausencia y nuestros queridos pescadores durmieron entre caracolas y piedras de colores.

Ese día comienza esta historia, en una casona de altas paredes con pasillos largos y galerías, pisos de madera y el infaltable sótano.
Las camas y las ventanas lucían blancos tejidos al crochet hechos con dedicación y esmero para pasar el tiempo.
Las glicinas, calas y margaritas adornaban el patio donde Pedrito, el verde loro conversador, se sentía muy cómodo, a la sombra de un gran árbol de palta, en el fondo del terreno.Recuerdo que la plaza Mitre era el premio del domingo: los juegos, la calesita y tirar la rueda para ver cuántos barquillos nos habíamos ganado, el señor del organito con el traje desteñido por el tiempo tocaba una música olvidada; una cotorra extraía un papelito donde se adivinaba el futuro del inocente incauto.

La mancha, la escondida, compartidas con primos y amigos… juegos olvidados, juguetes que ya no están…alquilar una bicicleta con canasto, y la infaltable vuelta en la calesita, donde cada competidor trataba de apoderarse de la sortija.
La noche de San Juan, cuando alrededor del fuego nos reuníamos con alegría y, luego, el premio final: las papas que nos hacían quemar las manos por el apuro de pelarlas. Por la noche, nos fascinaba ver los bichitos de luz, luciérnagas encendidas que iluminaban los árboles y ligustrinas dándole un toque mágico a la noche.

Íbamos a Punta Mogotes en el Chevrolet modelo 37 de mi padre y había que sortear las lagunas que se formaban antes de llegar a la arena; los juncos y colas de zorro abundaban, los mosquitos y los tábanos nos dejaban el recuerdo por algunos días, pero no importaba…
El mar, la arena y el sol eran un premio de la naturaleza que no podían desaprovecharse.
Recuerdo la Avenida Luro, con su trolebús y sus carnavales, las familias sacaban las sillas a la vereda, las arrimaban al cordón y así hacían una platea para ver las mascaritas, los niños y los adultos con sus trajes de colores, máscaras cubriéndoles el rostro y el enigmático antifaz negro.

Música, alegría y color: paisaje mezclado con papel picado y serpentinas de colores que se plasmaron en una foto sin color.
Folklore de mi pueblo, los primero de mayo ir a la Laguna de los Padres. Si se cazaba una mulita iba a la parrilla. Mi padre corría la bota de vino de mano en mano salpicando a veces a un inexperto tomador y el baile comenzaba a ponerse lindo cuando, ya entonados y contentos, las alpargatas levantaban tierra entre relación y relación.

Mar del Plata es pueblo, es pueblo de muchos abuelos, pueblo de maestros, gente que enorgullece con sus historias salinas.
Mar del Plata, mi ciudad, paisaje de lo infinito, colores que no se crearon, soles y lunas nuestras acariciando los mares.

Hoy quedan el sol, la luna y el mar, de lo otro, no hay nada; el progreso, la vida, los más de cincuenta años transcurridos.
Ni siquiera está mi casa…y tal vez, ya ni esté yo.

Victor Hugo Resina (chilicote)

ZAMBA DE AMOR Y MAR (Zamba)

Letra y Musica: Tito Segura

I)
Que no te llegue triste mi cantar
porque le puse una sonrisa a mi guitarra
para llenar de vida y de color
la soledad que va creciendo en tu mirada
mirá que la Luna está partida en la mitad
y sin embargo alumbra igual.

Y sólo por el gusto de cantar así
dejé que el viento inflara mi pañuelo
dueño de mi tiempo y capitán
me encaramé al palo mayor de tanto sueño
vine a caminarte con mi copla y continuar
es largo mi camino y va.

Puedo llorar o sonreir
mi corazón se quedó aquí…
mar del amor
plata y dolor,
con ojos de agua
me verás partir.

(Recitado)

Así como se le habla a una muchacha así como se quiere a una muchacha así empecé a quererte Mar del Plata desde la playa en que bañé mis tardes hasta la noche en que bebí en vino el alma simple de tus hijos así contaré de vos y el misterio de ese vino así le hablaré de vos a otro hermano del camino aquel que no me espera pero al que encuentro siempre le diré que…

II)
Me fuí por esa costa a caminar
y dibujé mi rostro todo piel de arena
para quedarme un poco y perdurar
y vino el agua y lo mezcló con tanta piedra
terco como siempre por mi verso quedará
la huella de mi corazón.

El nombre de Alfonsina me llegó
para mostrarme el corazón de Mar del Plata
aquella que en la muerte enalteció
todo el amor con que la nombra mi guitarra
crece en el recuerdo y no puedo remediar
un tiempo que me hará volver.

Puedo llorar
porque me fuí
hasta mirar dentro de mí
donde un país
de eterno amor
será por siempre
el que me hará volver.

Fuente:cuentos-leyendas-y-poesias.blogspot.com

Foto: Rodrigo Alejandro Sanz

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