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Una nueva fiesta en el templo de San Cayetano

7 agosto, 2011

Bajo el lema “San Cayetano, Pan y Trabajo para la Vida”, hoy se celebrará una nueva festividad en el santuario de San Cayetanocon misas en distintos horarios y una procesión por las calles del barrio. El encuentro religioso estará encabezado por el obispo diocesano Antonio Marino.

Como cada 7 de agosto, este domingo se realizará la fiesta religiosa en honor al Patrón del Pan y del Trabajo, con misas que comenzaron a celebrarse a partir de las 0. La primera misa que comenzó a pocos minutos de iniciado el día estuvo a cargo del vicario general de la Diócesis, monseñor Armando Ledesma.

Ayer a la tarde, en las inmediaciones del templo, comenzaron a instalarse los puestos móviles de todo tipo de “merchandising”, como las tradicionales espigas, o incluso comida como el tan argentino choripán, que cotizaba a $10 la pieza, o las porciones de torta a $3 la ración.

Para evitar los inconvenientes de otros años, debido a la populosa concurrencia prevista y más aún en esta oportunidad en la que la celebración es un domingo, se le pidió a los puesteros que respeten los límites de las líneas amarillas para que los fieles puedan peregrinar con tranquilidad.

Las misas tendrán su continuidad a las 6, 8, 10, 12.30, 16, 19 y 21, mientras que la celebración de las 16 tendrá lugar al aire libre frente a la plaza que da sobre la calle Nasser y estará precedida por la habitual peregrinación con la imagen de San Cayetano recorriendo las calles del barrio. Esta homilía estará presidida por el obispo diocesano, Antonio Marino.

Por otra parte, a lo largo de toda la jornada habrá sacerdotes encargados de confesar y de realizar bendiciones. También se recibirán alimentos y ropa para personas necesitadas. Paralelamente, estará abierta una santería que venderá objetos alusivos a San Cayetano y ofrecerá un servicio de buffet a precios económicos.

En tanto, en el exterior del templo, un grupo de voluntarios se encargará de servirle gratuitamente mate cocido a los peregrinos. En la plaza, para comodidad de los fieles, se instalarán baños químicos.

Aunque faltan algunos detalles de terminación, esta vez los fieles encontrarán que las obras de ampliación del templo -que comenzaron hace casi 4 años y que permitieron duplicar su capacidad- están prácticamente concluidas.

El párroco del santuario, Juan Pablo Cayrol, manifestó que la iglesia “es un lugar que brinda mucha contención. No solo vienen los que necesitan conseguir trabajo, también lo hacen los que le piden al Santo por la recuperación de un hijo enfermo o por cualquier otro problema familiar”.

En Buenos Aires

Santo popular como ningún otro, Cayetano convoca cada 7 de agosto en el porteño barrio de Liniers a cientos de miles de fervorosos promesantes que hacen su vigilia en la calle, para poder acceder a su santuario y rogar por un trabajo o agradecer por el pan concedido.

Primera curiosidad: a San Cayetano se lo conoce en el mundo como protector de la paz y los enfermos; sólo en la Argentina es el Patrono del Pan y el Trabajo.

Segunda curiosidad: originalmente, se lo mostraba con un lirio en una mano, un libro en la otra y unos pajaritos sobrevolando la flor; luego, quitados que les fueron el libro y los pajaritos, surgió un Niño Dios en su brazo izquierdo; y más tarde, en Liniers, le agregaron la espiga de trigo.

Su biografía indica que nació en Vicenza, Italia, en 1480, que fue conde, que estudió en varias universidades, que luego se hizo cura y fundó la Congregación de los Teatinos, a la que donó toda su fortuna, y que antes y después de todo eso sirvió dos veces a obtener la paz entre los pueblos.

La primera vez, siendo conde, fue nombrado por el papa Julio II en un importante puesto en la Cancillería de los Estados Pontificios, desde donde en 1505 logró evitar la guerra entre Venecia y Roma. Ganó con esto enorme prestigio, pero lo abandonó todo: “Uniré mi propia vida a la Cruz de Cristo. Seré sacerdote”, dijo.

La segunda vez fue en 1547, cuando el pueblo de Nápoles se rebeló contra el virrey español y la gente se enfrentó a las tropas de Carlos V en las calles y las plazas.

El cura Cayetano, que había rogado un acuerdo, enfermó gravemente y, sin dejar de rezar, murió a las cinco de la tarde del 7 de agosto de ese año. Pero esa misma noche, sorpresivamente, los embajadores del emperador acordaron una paz justa, milagro que el pueblo de Nápoles le atribuyó a Cayetano.

Sus restos fueron enterrados en el cementerio de los teatinos, cerca de la Iglesia de San Pablo de Nápoles; y más tarde, colocados dentro, en la cripta del “Soccorpo”, donde hoy se lo venera.

Al momento de canonizarlo, se recordó que en la Navidad de 1517 había tenido una visión: dijo que mientras rezaba la Virgen le había puesto al Niño Dios en sus brazos. Y el papa Clemente X optó por quitarle el libro, ya que eso permitía ubicar al hijo de Dios cerca de su corazón.

Otro papa, Urbano VIII, dispuso que “la imagen principal, que se ha de exponer en el templo será representada con una vara de lirios en la mano y dos o tres pájaros posados sobre la misma”.

Tan liviano de riquezas se sentía Cayetano que en Roma fundó en 1523, con su amigo el obispo Juan Caraffa -luego, papa Pablo IV- un instituto para formar prelados bajo normas muy especiales: no podían poseer rentas ni pedir limosna. Hoy se la llama Orden Teatina.

Allá por 1930, al San Cayetano de Liniers le había aparecido la espiga y se lo había comenzado a reconocer como Patrono del Pan y el Trabajo. Su nuevo rol surgió a consecuencia de la crisis mundial de 1929. Pobreza, inflación y desocupación fue el signo de esos años y frente a ese panorama el padre Domingo Falgioni, a cargo entonces del templo de la calle Cuzco, se propuso reavivar la fe y la esperanza en Dios, mediante la intercesión de san Cayetano.

Fuente: http://www.lacapitalmdp.com

¡Oh glorioso San Cayetano Padre de la Providencia!,

no permitas que en mi casa me falte la subsistencia

y de tu liberal mano una limosna te pido en lo temporal y humano.

¡Oh glorioso San Cayetano!,

Providencia, Providencia, Providencia.

(Aquí se pide la gracia que se desea conseguir)

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Jaculatoria. Glorioso San Cayetano,
interceded por nosotros ante la Divina Providencia.

Dios de todo consuelo, Padre Misericordioso, que ves en los secretos y conoces nuestras necesidades, y alimentas a los pájaros del cielo y vistes los lirios del campo; te pedimos por intercesión de San Cayetano, que nos des fuerzas para arrepentirnos de nuestros pecados de modo que, viviendo en amistad con Dios y con todos nuestros hermanos, no nos falte el pan y el trabajo de cada día.Te lo pedimos por Cristo Nuestro Señor.Amén

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